domingo, 12 de noviembre de 2017

III MARATÓN DE CUENTOS
El​ ​17 de​ ​​noviembre​​ la compañía Pez Luna Teatro y la Biblioteca Pública de Palencia, estaremos contando cuentos en la Biblioteca de​ ​​10.00 h a 13.30 h y de 17.00h a 23.00h.
Celebraremos el I​I​I Maratón de Cuentos en la Biblioteca Pública, un acto abierto a toda la ciudadanía ​y todas las edades. Puedes contar o escuchar.
“Escuchar es ampliar el mundo, descubrir lo que no conozco, lo que no entiendo, lo diferente, lo reconocible. Lo que nos confunde, lo que nos divierte, lo que nos enternece…, por eso en tiempos de ruido proponemos escuchar y en tiempos de silencio proponemos escuchar.”



Este III Maratón de Cuentos de Palencia os invita a colectivos y personas individuales​ ​d​e la ciudad a que nos​ contéis vuestras inquietudes, vuestros modos de entender el mundo y vuestras ilusiones, que nos contéis los cuentos​ ​que os cuentan. Os invitamos a PARTICIPAR y animéis a participar Contando/Escuchando un cuento importante para vosotrxs, para vuestro alumnado o vuestrxs amigxs…


IMPORTANTE PARA PARTICIPAR

  1. Sólo se puede CONTAR, no leer.
  2. Los cuentos no deberían superar los 8-10 minutos de duración.
  3. Se pueden contar cuentos individuales o colectivos.
  4. Es imprescindible APUNTARSE si se quiere participar
Vídeo II​​ Maratón de cuentos  
https://www.youtube.com/watch?v=n61G2Zio_Dk
Más información
http://www.bibliotecas.jcyl.es/
maratondecuentospalencia@gmail.com
Organiza_Junta de Castilla y León
Coordina_PEZ LUNA TEATRO
Colabora _Centro Cultural Personas Sordas de Palencia y Escuela de Teatro La casa del agua

Ventolino y las Tierras Espejo - Ed. Gatón

 Asier Aparicio Fernández


 No es que no creyese en Ventolino, simplemente lo ignoraba. Como hacía con las muñecas de su cuarto, con los cuentos de niña... con los pesados consejos de sus padres. “Edad del pavo” lo llamaban, y bastaba esa palabra para zanjar una cuestión que a ella le ocupaba todo el tiempo, todas sus ansias.
Pavo, adolescencia, pubertad... ¡ni ella se conocía! Una sensación de que nadie la escuchaba, de que resultaba invisible... a pesar de saber que no era cierto.
Porque, y ese era el principal problema, Nuria sentía desde hacía meses que su cabeza peleaba con su corazón, y que ese músculo de bombeo, si es que allí residía la complejidad de su mundo, gritaba con fuerza ante los dictados de su mente. Las normas sin sentido, los deberes, el estudio... el universo adulto
que empezaba a percibir con claridad y con toda su crudeza. “Se acabaron los juegos, debes labrarte un futuro... Estudiar, trabajar... Futuro, futuro, futuro...”
Pero ¿por qué esa insistencia?, ¿quién le había hablado hasta ahora del futuro? ¡Anhelaba volver a ser niña! O crecer, ¡crecer rápido y hacerse mayor! Sin embargo nadaba entre dos orillas, detenida en el tiempo. Y aunque a veces deseaba que las cosas fuesen como en Pueritia, el país donde sus habitantes
“vivían del aire”, lo cierto es que entendía lo imposible de ese sueño. Como si empezase a percibir que a este lado del espejo abundan los “marticos”, no los ventolinos, que todo lo que llamamos “infancia” sólo supone una fina capa de fantasía sobre roca dura. Y al igual que sucedió con su hermano Alex, comenzaron a ocuparla... otros asuntos.

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